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Trastorno Bipolar

¿Qué es el trastorno bipolar?

El trastorno bipolar, también conocido como trastorno maníaco-depresivo, es una enfermedad mental que provoca cambios inusuales en el estado de ánimo, la energía, los niveles de actividad y la capacidad de llevar a cabo tareas cotidianas. Los síntomas del trastorno bipolar son graves y diferentes a los altibajos normales que todos experimentamos de vez en cuando. Como consecuencia, se pueden dañar las relaciones interpersonales, puede bajar el desempeño académico o laboral e incluso se puede llegar al suicidio. Sin embargo, el trastorno bipolar tiene tratamiento, lo que permite a las personas que lo sufren llevar una vida plena y productiva.

No es fácil detectar el trastorno bipolar cuando se inicia. Los síntomas pueden parecer problemas separados que no se reconocen como parte de un problema mayor. Algunas personas sufren por años antes de recibir una diagnóstico y tratamiento correctos. Al igual que la diabetes o las enfermedades cardiovasculares, el trastorno bipolar es una enfermedad de largo plazo y debe ser manejada con cuidado a lo largo de la vida de la persona. Los episodios de manía y depresión suelen reaparecer a lo largo del tiempo. Entre los episodios, muchas personas permanecen libres de síntomas, pero otras tienen síntomas persistentes. El trastorno bipolar suele presentarse acompañado de otras enfermedades como el abuso de sustancias, los trastornos de ansiedad y el déficit atencional con hiperactividad.

¿Qué siente una persona con trastorno bipolar?

Las personas que sufren de trastorno bipolar experimentan estados emocionales inusualmente intensos que se presentan en períodos nítidos llamados 'episodios afectivos'. Los estados de alegría y entusiasmo excesivos se llaman episodios maníacos y los estados de extrema tristeza y desesperanza se llaman episodios depresivos. A veces, un episodio afectivo puede incluir síntomas tanto de manía, como de depresión, en lo que se llama un estado mixto. Las personas que sufren trastorno bipolar también pueden volverse explosivas e irritables durante un episodio afectivo. Los cambios del estado de ánimo van acompañados de cambios extremos en la energía, actividad, sueño y conducta. Algunas personas pueden experimentar un período prolongado de inestabilidad emocional más que episodios separados de depresión o manía. Se puede hablar de un episodio de trastorno bipolar si la persona tiene una serie de síntomas maníacos o depresivos durante la mayor parte del día, casi todos los días, durante por lo menos una o dos semanas. A veces, los síntomas son tan graves que la persona no puede desempeñarse normalmente en el trabajo, el colegio o el hogar. El primer paso para llegar a un diagnóstico adecuado consiste en consultar un médico quien hará un examen físico, una entrevista e indicará algunos exámenes de laboratorio. El trastorno bipolar actualmente no se puede identificar mediante un examen de sangre o scanner cerebral, pero estos exámenes ayudan a descartar otros factores contribuyentes, tales como infarto o tumor cerebral. El médico debería realizar una evaluación diagnóstica completa que incluye revisar si existe una historia familiar de trastorno bipolar u otros trastorno mentales y obtener una historia completa de los síntomas, entrevistándose también con las personas cercanas al/a la paciente. Actualmente existen tratamientos adecuados para ayudar a la mayoría de las personas con esta enfermedad, a conseguir un mejor control de sus fluctuaciones emocionales y de los síntomas relacionados eviando en muchos casos la aparición de nuevos episodios. Se requiere de un tratamiento a largo plazo para mantener el control de los síntomas bipolares. Un plan de tratamiento de mantención eficaz incluye medicación y psicoterapia para prevenir recaídas y reducir la gravedad de los síntomas.

Las personas que están teniendo un episodio maníaco pueden:

- Sentirse muy “animadas” o felices.

- Sentirse “nerviosas” o “aceleradas”.

- Tener problemas para dormir.

- Ser más activas que de costumbre.

- Hablar muy rápido sobre muchas cosas diferentes.

- Estar agitadas, irritables o muy sensibles.

- Sentir que sus pensamientos van muy rápido.

- Pensar que pueden hacer muchas cosas a la vez.

- Hacer cosas arriesgadas, como gastar mucho dinero o tener sexo de manera imprudente.

¿Qué hacer ante una posible fase depresiva?

1. Cuando se inicia una fase depresiva, o cuando se sospecha que esto sucede, no conviene cambiar de psiquiatra, ya que es posible que el psiquiatra del servicio de urgencia de demasiada importancia a los síntomas depresivos sin saber que éstos forman parte de un trastorno bipolar; y esto podría dar lugar a un mal uso de los antidepresivos.

2. Dormir un máximo de 8 horas, ya que dormir más podría empeorar el cuadro depresivo. Para conseguir poner límite al sueño puede resultar útil programarse actividades en la mañana. Nunca dormir la siesta.

3. Intentar aumentar el nivel de actividad, aunque esto sea precisamente lo que menos apetece. Trata de no dejar tus actividades cotidianas.

4. Es fundamental y parte muy importante del tratamiento antidepresivo la realización de ejercicio físico. Si no es posible acudir a un gimnasio, trata de caminar media hora al día, de preferencia en un parque o área verde.

5. No tomes decisiones importantes, ya que estas deben tomarse en un estado de eutimia (ánimo estable), sin dejarse llevar por el pesimismo y la desesperación propios de los estados depresivos. Si tomas decisiones al inicio de una depresión, es más probable que la decisión la esté tomando la depresión y no ustedes.

6. No consumas alcohol, marihuana o cocaína para estar más activos o mejorar el ánimo, ya que estas sustancias empeoraran el ánimo al cabo de algunas horas. Si no tienes problemas de ansiedad, puedes tomar un par de tazas de café para estimularte (esto último núnca después de las 19:00 hrs.).

7. Trata de relativizar las ideas de inferioridad y pesimismo, ya que éstas no son más que la consecuencia de cambios bioquímicos en el cerebro.

8. Intenta mantener la regularidad horaria; durante una depresión, muchos pacientes se sienten mejor a partir del mediodía, de modo que se van a dormir más tarde y acaban por invertir las horas de sueño. Es recomendable que sigas viviendo de día y durmiendo de noche.

9. Adelanta la hora con el psiquiátra tratante; él dará consejos para hacer frente a este inicio de descompensación.

10. Verbalizar siempre si has tenido ideas de suicidio.